Explora el mundo del cannabis

La planta

Qué es el cannabis y de qué partes está hecho. Sin cultivo: solo cómo es la planta.

Qué es el cannabis

El cannabis es una planta del género Cannabis. La especie que se cultiva y se consume en el mundo es Cannabis sativa, y dentro de ella se distinguen botanablemente las variantes que la botánica moderna llama Cannabis indica y Cannabis ruderalis.

Es una planta dioica: cada individuo produce o flores masculinas o flores femeninas. No es como un árbol, que tiene los dos tipos de flor en el mismo pie. Esa diferencia es la que importa en cultivo y por eso hay una sección entera sobre ella más abajo.

Al igual que otras plantas, produce los compuestos que le sirven para defenderse. La diferencia es que sus compuestos principales, los cannabinoides, actúan sobre el sistema endocannabinoide, que existe también en el cuerpo humano y en otros animales. Eso explica por qué tiene efectos y por qué no es solo un hábito.

Las partes de la planta

La planta no es toda igual: cada parte tiene una función distinta y una composición distinta. Esta es la estructura completa, de la raíz a la punta:

Partes de la planta del cannabis y para qué sirve cada una
Parte Dónde está Qué contiene Para qué se usa
Flor femenina En la parte alta de la planta, en las ramas La mayor concentración de resinas glandulares Es la parte que se consume y la que se cultiva
Flor masculina En racimos colgantes, como campanillas Polen, muy poca resina Producir polen para que las femeninas den semilla
Peciolos y estípilos Rodean la flor femenina Tricomas: las estructuras que producen resina Protegerse de los insectos; de ahí el nombre de trichome
Hojas En el tallo, alternas Clorofila; menor cantidad de cannabinoide Fotosíntesis; también como indicador del estado de la planta
Tallo El eje central Fibra y celulosa Sostener la planta; de él sale la fibra del cáñamo
Raíces En la tierra, bajo la planta Poco cánnabinoide Absorber agua y nutrientes, y anclar la planta
Semilla Dentro de la flor femenina fecundada Aceites y proteínas; sin cannabinoide apreciable Reproducción: de una semilla sale una planta nueva

Las flores femeninas

Son la razón principal del cultivo. Cada flor forma lo que se llama un cogollos: un conjunto de flores diminutas que se agrupan alrededor de un eje. Cada una de esas flores diminutas lleva unos pelos, los peciolos o pistilos, y es en la punta de cada pelo donde se acumulan los tricomas, las células glandulares que producen la resina.

Por eso la cantidad de tricomas importa: miden la potencia. Los tricomas claros son los maduros y los de color oscuro siguen metabolizando. En la práctica, un fruto seco bien curado se ve cubierto de una pelusa brillante, y esa pelusa es la resina. A ojo se valora el aspecto, pero la única medida fiable es el laboratorio.

La resina

La resina es una secreción pegajosa y translúcida que produce el Cannabis como defensa frente a insectos y clima. Concentra los cannabinoides y los terpenos, que son los compuestos volátiles que le dan el olor característico.

Es por eso que el olor y los efectos van juntos: quien huele los terpenos, sobre todo los mirceno, señe el carácter de cada variedad. Dos cultivares con el mismo THC pueden olerse muy distinto porque sus terpenos son distintos.

Las hojas

Las hojas son palmadas: varios lóbulos que salen de un mismo punto, como los de una mano. Las hojas jóvenes del cannabis empiezan con pocos lóbulos y, según pasan las semanas, van formando los siete o nueve característicos que se ven en una planta adulta.

Su color dice mucho del estado de la planta. Un verde claro y uniforme es lo normal; un verde muy oscuro suele indicar poca luz; los manchas marrones pueden ser señas de calcio o un ataque. Ningún color por sí solo es un diagnóstico: hay que ver la planta entera.

Tallos y raíces

El tallo tiene dos funciones que se oponen: sostiene la planta y transporta savia. En el cáñamo, esa fibra es lo que se aprovecha, porque es muy resistente y por eso se usa en textiles.

Las raíces no tienen nada que ver con la resina ni con el consumo: son el sistema que absorbe agua y nutrientes. Un cultivo depende de ellas tanto como de las hojas. Esa es una de las razones por las que compactar la tierra o regarla mal da resultados peores de lo que parecen.

Semillas

La semilla es lo que sale de una flor femenina fecundada por el polen de una masculina. Si no hay polen, la flor produce lo que se conoce como sinsemilla: flores sin semilla, que es exactamente lo que se busca en cultivo.

Una semilla no es sinónimo el fin del proceso: una planta hembra que nunca ha sido fecundada sigue produciendo flores. Y una semilla puede ser la forma fácil y barata de reproducir una variedad, aunque no conserva exactamente las características de la planta madre si esa planta es un híbrido.

Plantas masculinas y hermafroditas

Como ya se ha dicho, la planta es dioica: hembra o macho, nunca las dos. En indoors, la presencia de una planta masculina es un problema, porque poliniza a las femeninas y estas Ɖdejan de producir resinaō para passarlo a hacer semilla.

Con los años se ha identificado una tercera situación: plantas que producen flores de los dos tipos, llamadas hermafroditas. Una planta hermafrodita que se fecunda a sí misma es el problema clásico de quien empieza: no hay máquinas, solo una planta, y aparece pollen sin que nadie lo haya puesto.